¿Por qué es importante obturar y cuidar los dientes de leche, aunque se vayan a caer?
Muchas veces, cuando los padres escuchan que su hijo tiene una caries en un diente de leche, la primera reacción suele ser: “¿Para qué empastarlo si se va a caer?”
Sin embargo, los dientes de leche también llamados temporales o deciduos, cumplen funciones muy importantes en el desarrollo del niño, y descuidarlos puede tener consecuencias a largo plazo.
La caries sigue siendo una de las enfermedades no transmisible más frecuente en la infancia. En España un tercio de los menores presenta caries en sus dientes de leche y 1 de cada 5 tiene episodios frecuentes de dolor bucal debido al estado de su boca.
Los dientes de leche son mucho más que “dientes temporales”.
Los dientes de leche no solo sirven para masticar o sonreír. También ayudan a:
- Mantener el espacio para los dientes definitivos.
- Favorecer una correcta pronunciación y desarrollo del habla.
- Permitir una alimentación adecuada y funcional.
- Guiar la erupción de los dientes permanentes.
Cuando un diente de leche se pierde antes de tiempo por una caries no tratada, perdemos un espacio muy valioso, el espacio que deja puede cerrarse y provocar problemas de alineación o apiñamiento dental en el futuro.
Las caries también pueden causar dolor e infecciones.
Las caries en dientes temporales avanzan con rapidez. Si no se tratan, pueden provocar:
- Dolor intenso y sensibilidad.
- Inflamación o infección de la encía o del hueso, que en casos avanzados puede afectar a la salud general.
- Dificultad para comer o dormir.
- Daños en el germen del diente permanente que se está formando debajo.
Por eso, tratar un diente de leche no es una pérdida de tiempo, sino una forma de proteger la salud bucodental del niño y evitar complicaciones futuras.
La prevención es la mejor inversión y herramienta para prevenir la caries infantil.
Además de tratar las caries a tiempo, es fundamental enseñar buenos hábitos desde pequeños:
- Cepillarse al menos dos veces al día durante 2 minutos con pasta de dientes fluorada ( la cantidad de flúor acorde a su edad).
- Supervisar el cepillado dental hasta los 7-8 años.
- Limitar el consumo de azúcares y alimentos pegajosos.
- Llevar una dieta sana y equilibrada, donde primen frutas, verduras, pescados y aceite de oliva.
- Llevar al niño al dentista al menos cuando cumpla el primer año de vida y luego según recomiende el dentista.
- Aplicar selladores o fluorizaciones cuando el especialista lo recomiende.
En Julien & Pastoriza, creemos que una sonrisa sana empieza desde la infancia. La Dra. Lucía, especializada en odontopediatría, se encarga junto con todo el equipo de que los más pequeños reciban un trato amable, cercano y educativo, para que cuidar sus dientes sea una experiencia agradable.
